Sin lugar a dudas este ha sido un año lleno de sorpresas y sucesos memorables para el mundo del tenis. Un 2009 que comenzaba con Nadal en su máximo esplendor, ganándole el primer Grand Slam del año a Federer, en Australia, allá por Febrero. Un año que se proyectaba verdaderamente favorable hacia el español que por aquel entonces era número uno indiscutible del ranking mundial y tenía todo el aspecto de continuar siéndolo por un buen tiempo más, demostrando su increíble estado físico e incluso ganando algunos de los más importantes ATP 1000 del año, como Barcelona y Roma, donde supo vencer a duros rivales como Djokovic, en varias oportunidades. Sin embargo, en determinado punto del año hubo un quiebre, una fisura en el perfecto sistema de victorias que venía cosechando el joven español, un suceso inesperado que súbitamente cambió de un tirón la realidad del deporte blanco, al menos en lo que respecta al calendario 2009. Nadal queda desclasificado de Roland Garros ante Robert Soderling, en un juego donde la tendinitis en la rodilla de Rafa comenzó a hacerse sentir y no solo le causó serios problemas ante el sueco, sino que también le obligó a renunciar a la defensa del título de Wimbledon. Es entonces que el suizo Federer ve la luz al final de aquel túnel de depresión del cual parecía no terminar de emerger nunca. Efectivamente logra ganarle a Soderling sobre la tierra de Roland Garros y sale al césped de Wimbledon con una sola meta en la mente, convertirse en el jugador profesional con mayor cantidad de títulos de Grand Slam en la historia de éste deporte. El juego disputado el domingo próximo pasado entre él y Andy Roddick, será recordado también por haber sido la final con la mayor cantidad de games de la historia, 77. Con un nivel de fallos no forzados bastante alto para el talento del Basileo, Federer luchó hasta el final contra un adversario que no daría el brazo a torcer con facilidad. Su juego fue decididamente agresivo, implacable, con muchos fallos sí, como decíamos, pero gracias a su tremenda concentración y su incalculable talento, Federer logró marcar la diferencia clave, recién para el tramo final del encuentro, cuando el cansancio era ya mucho y la presión, sencillamente aplastante. Una vez que el juego culminó, proclamando al suizo de 27 años como el feliz ganador de Wimbledon, Roger se sintió claramente abrumado por una incalculable alegría, por el inigualable goce de convertirse en una verdadera leyenda viviente de éste hermoso deporte. Esta es su 15º victoria en instancias de Grands Slams, lo que lo coloca por encima del gran Pete Sampras, quien siempre será recordado como uno de los mejores de todos los tiempos. Hoy por hoy, el nuevo líder del Ranking ATP no es otro que Roger Federer, que con éste nuevo e impresionante logro, ha echado claramente por tierra las habladurías de aquellos que prácticamente daban por muerta y acabada su brillante carrera. De todas maneras todavía tiene tiempo más que suficiente para seguir marcando camino y haciendo escuela con la raqueta, sobre cualquier tipo de superficie.
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