El indiscutible actual número uno del tenis mundial, Rafael Nadal, se ha sometido, en los últimos días a varios exámenes de carácter médicos para determinar el motivo de un insistente dolor en una de sus rodillas. Esto viene a confirmar una vez más que el español realmente estaría necesitando descansos más largos entre las distintas fechas de su calendario anual, de lo contrario y según su propio equipo médico, la tendinitis que padece podría volverse crónica y resultar realmente perjudicial para su gran y todavía prometedora carrera en las canchas.
Por su parte, el médico Teo Cabanes, del Salut del Consell en Barcelona, advirtió que, al ser un jugador sumamente explosivo, somete a sus rodillas a una presión que normalmente el resto de los jugadores no experimenta. Declaró también que por el momento el jugador se encuentra en buen estado, descansando mucho y durmiendo bien, pero que "debe dosificar su calendario porque de lo contrario la lesión se puede hacer crónica".
Otros médicos de suma relevancia se han referido al tema de Nadal, tal es el caso de José Gonzáles, quien escribió para el periódico AS que "si el cuadro clínico no desaparece, comienza a cronificarse, de tal forma que al final la única alternativa es el reposo deportivo para permitir que la inflamación tendinosa y la afectación ósea de la rótula, remita"
De todos modos, la rehabilitación de Rafa le tomará más de cinco horas de trabajo en mesoterapia, fisioterapia y potenciación muscular, es decir, "no precisamente lo que más me gusta" según sus propias palabras.
Como decíamos, el tenista ha decidido excluirse del Abierto de Queens, que se juega en estos días, pensando siempre en la próxima edición de Wimbledon, donde como ha dicho, pretende estar al 100%.
También su archi rival, Federer, quien disputara durante 2008 una final de Wimbledon contra Nadal que ha quedado catalogada como la mejor final de la historia, se pronunció al respecto de la tensa situación que sufre el número uno del mundo, "Me sorprendió que renunciara a Queens" y "Le deseo lo mejor, no quiero que se pierda Wimbledon" fueron las palabras de un Federer que nos permitiría pensar que a éstas alturas ya tiene el trofeo de Inglaterra entre ceja y ceja.