Si bien hace no mucho tiempo, en este mismo portal, estábamos optimistas con respecto a la problemática situación que se presenta entre la FIA y la FOTA, y las cosas parecían ir mejorando camino a un acuerdo. Fue apenas la semana pasada que las cosas volvieron a tomar un giro tan inesperado como potencialmente perjudicial para la Formula 1 tal como la conocemos. Nuevamente es Max Mosley quien encabeza la dramática acción que ocupa el presente artículo y muchos de los encabezados de la prensa especializada del deporte motor más prestigioso de nuestra era. Según el británico, aquella opción que consideraba, acerca de renunciar a la posibilidad de resultar reelecto en su cargo, parece ser, hoy en día y a la luz de los nuevos acontecimientos, no del todo la más correcta. Al parecer y según la óptica de Mosley, los permanentes ataques de la Asociación de Constructores de Fórmula 1 le han llevado a reconsiderar su idea inicial de presentarse para la reelección de su cargo de presidente en la FIA. Por su parte, el Consejo mundial del citado organismo se reunió el día 24 de junio en algún lugar de París, donde por sobre todo se discutirá la situación general actual de la Fórmula 1 y se tratará con especial empeño el engorroso conflicto que embarga tanto a una como a otra de las partes participantes. Tengamos en cuenta que los mismos equipos han lanzado duras amenazas con respecto a la creación de un mundial paralelo de Fórmula 1 ante la decisión del grupo liderado por Mosley, acerca de limitar severamente los presupuestos de dinero para los equipos a partir del año 2010.
"En las últimas semanas ha quedado claro que uno de los objetivos de los equipos disidentes des que yo dimita como presidente. El año pasado me ofrecisteis vuestra confianza y, como ya os comuniqué el 16 de mayo del 2008, mi intención era no optar a la reelección en octubre" Fueron las palabras del propio Mosley, escritas en una carta que se hizo pública en Autosport.
Claramente, la intención del británico es la de poner bien en claro que es en los miembros de la FIA y a nadie más que en ellos, donde recae la decisión acerca de un liderazgo democrática y legítimamente constituido. Remarcó que no es un asunto de los industriales del motor, el tema puntual de los presupuestos.
"Es un ataque contra el derecho de la FIA a regular el Mundial de Fórmula Uno y, lo que es peor, una crítica injustificada y un desafío directo a la estructura y al objetivo de la FIA" dijo Mosley, también en la mencionada carta.
Para el presidente de la FIA, resulta ser verdaderamente vital el hecho de plantear una reducción de los costes, en el caso que la Fórmula uno permita la existencia de los equipos de menor envergadura.
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